Begoña Muñoz · We are Art

WE ARE ART es un proyecto artístico creado específicamente para ocupar un espacio y un tiempo determinado, y más concretamente la habitación de un hotel, La habitación 110 del Hotel EXE Central 4* Madrid, durante un tiempo establecido: tres días. Durante los tres días en que esa habitación, la 110, y no otra, se convertirá en una extensión urbana de La Casa Negra. Es una habitación doble, como doble es la representación de artistas con que ésta acude a WE ARE FAIR, doble, plural y opuesta. Un juego de contrarios.

 

WE ARE ART es un proyecto artístico que nace como reacción ante el estupor causado por la belleza de la ciudad, por el amor y el desamor, por el dolor propio y el ajeno, por tantas y tantas cosas que nos producen pasmo, admiración o rechazo. Es un proyecto que aborda las relaciones de lo humano con los cuerpos inertes, con objetos de apariencia humana que tienen, no obstante, un altísimo grado de valores inmateriales, en contraposición a los cuerpos humanos, cada día más abocados a la cosificación.  A adoptar patrones y modelos impuestos por las cosas, por las tendencias, por los dictados. Por miradas fingidas, seductoras y vidriosas que nos acompañan en nuestro cotidiano deambular por las calles de la ciudad, reflejos de reflejos en los que se miran y construyen tantos y tantos deseos.

 

WE ARE ART es un proyecto artístico que se enmarca en los márgenes del arte procesual, y como tal no solo ocupa el espacio, sino que genera procesos. Así, por una parte se presenta una serie de electrografías surgida a partir de la contemplación y convivencia con dos bustos de maniquíes que vivieron momentos de esplendor en tiempos de florecimiento del arte pop y ahora son bellas efigies en desuso. De ellas nació el impulso generador de un proceso creativo que concluye con la producción objetual de las obras que ahora se presentan ocupando el espacio ofrecido para la presentación de obras de arte en exposición y a la venta, iniciándose con ello la disolución de la experiencia primigenia. Es entonces cuando la mirada se vuelve hacia el lugar sagrado, la cama, el centro y razón de ser de la habitación de un hotel, y de tantas y tantas historias, de tantas y tantas cosas que tienen que ver con lo humano. Es entonces cuando el estupor asoma de nuevo, Es entonces cuando se inician nuevos procesos que implican la búsqueda de complicidades para el posible desencadenamiento de procesos en cadena, la búsqueda de ilustraciones textuales capaces de expresar y jugar con palabras, escrituras en libre fluir que ponen el acento sobre la cualidad de lo humano.

La cama, lugar sagrado, se convierte en ese mismo momento en el genius loci, el lugar preciso para la acción, un escenario presto a ser intervenido. De alguna manera, A la manera humana.

 

WE ARE ART es un proyecto artístico que implica un juego de complicidades, concibiendo la obra de arte al modo cinematográfico. Integrando en la obra a otros artistas que, si bien son llamados para desarrollar su trabajo dentro de un contexto determinado, de una obra múltiple, lo hacen con absoluta libertar e independencia, integrándose en el proceso para crear una obra propia, única e independiente. Como la vida misma.

Klauss van Damme

 

La persistencia de la memoria.

VS

La persistencia de la retina.

 

Cada imagen permanece una décima de segundo en la retina para después desaparecer… La misma permanece en mi memoria hasta que la palabra la hace florecer. Las dos se mueven eterna-mente… Como el humo del cigarro… Como el tiempo mientras tomas el café. Solo yo permanezco inmóvil. Lo sé, hablo y hable y hablare demasiado. Por qué? quizás paso demasiado tiempo callado.

 

(..)Recuerdo borroso pero recuerdo. Me relaciono con objetos inertes, fetichismo supongo… Fotos, cuadros, libros y basuras con evocaciones de lo más absurdamente inútiles. Provocan en mi, ellos, cierta reacción emocional contra la que no me apetece luchar.

 

Pero no solo de pan vive el hombre. Así, que me veo obligado a caminar, a buscar, a encontrar y perder. Salgo pues a caminar. Camino por caminar. Despistado, me relaciono con mi manera de pasear, caminado entre la observación, y la acción, entre La Creación y la interpretación… Camino en busca de… Y tropiezo, siempre tropiezo, con el mismo hoyo del que acabo de salir… Veo, eso lo tengo casi claro, escucho y oigo y a veces hablo.

 

Suelo caminar por mi ciudad en bicicleta, buscando encuentros animados, buscando la sorpresa de….

 

(..)Me siento inseguro entre tanta luz, me siento en medio de un escaparate. Me angustio, e intento salir de allí, sin darme cuenta que los escaparates se definen como tales, por un cristal tan grande y limpio que no lo puedes ver… Así, al escapar de la cosificación de mi entorno sensible, tropiezo con el cristal que nos separa, que me separa de este mundo de apariencias, y sé, en ese momento, que este no es, este, el universo que busco, pese a lo confortable que se está en el.

 

Los mundos lejanos son tan solo apariencias. Los mundos cercanos, son, igualmente, solo apariencia. En el silencioso abrazo del pijama, Apariencia pierdes sentido.

 

(..)¿Por qué comprar una corbata para una boda si lo que necesito es un pijama? Escapa, Caso, escapa¡¡¡ Escondidos, todos, incluso tu. Escapa Caso escapa¡¡ Y me recreo, en ese segundo casi imperceptible, ese momento que a mi cámara le cuesta tanto captar, ese, en el que levantamos la vista, la vista desnuda, sin armas de defensa, y vemos, vemos por qué miramos sin miedo a la razón, sin miedo a la quimera, y los ojos ya no son ni guapos ni feos, son simplemente verdad. Ese segundo donde todos escapamos de la confortable estabilidad de la estética estática, y nos zambullimos, en la desnuda mirada que se fuga y mira de frente a lo habitual, cotidiana-mente bello y atroz- mente catártico.

En la frontera invisible de la razón, cuando el animal, el niño, el padre o la madre, el loco o el paciente ingles, aparecen, hay quiero estar esta noche… Pero cada vez es más difícil sus señorías.

En el plano que cantaba mi autista preferido, de que puedes quejarte si estas en el plano?

 

(..) Entro y tropiezo con el mismo cristal de risas impostadas de ojos vacios a la sorpresa, de miedo a lo habitual… Así me escondo en la oscuridad de un rincón apartado. _puedo sentarme? -No tengo mucha conversación. Le miro a los ojos… _La tienes, gracias… no pronuncies palabra, tu sigue mirando… – Está bien Casin, será un placer. – Y así mirando…en buena compañía… – Entre bosques de piernas, Sentado en la esquina silenciosa, se descubren pequeños gestos que me agradan, sonrisas que caen desde las copas del bosque humano. Me hacen olvidar las pretendidas ofensas al sentido común, que lanzan como voladores en días de fiesta, los extraños conocidos, los adalid absurda-mente modernos..

 

(..) Pero caen sonrisas desde las copas del bosque humano y allí en el oscuro silencio y en buena compañía, me reconforto en mi silencioso mirar (..)

 

KSO (José Francisco Caso del Corro 2016

 

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