Iris Pérez

Iris Pérez es mujer, pero mujer dominicana, y además mujer dominicana artista.

Eso es mucho, sobre todo visto desde el alfeizar elevado de Europa, donde a pesar de toda la situación de discriminación que sufre la mujer aquí, no tiene parangón con la situación en un país tan bello, lleno de contrastes, vida y muerte como es Republica Dominicana.

Ser mujer es todo un reto, pero si a eso le añadimos ser artista, ya entremos en una espiral que difícilmente se puede entender desde la atalaya de occidente.

Iris es pura energía, luchadora nata, reivindicadora de su papel en la sociedad que le ha tocado vivir, femenina más que feminista… pero mujer, siempre mujer.

Descubrí a Iris en la Bienal de arte de Santo Domingo donde se exhibía su obra entre los artistas seleccionados, (las obras que se exhiben en La casa Negra, forman parte de esta serie).  Exiguas figuras estilizadas tal vez con reminiscencias a las muñecas artesanales dominicanas o a las esculturas de Brancusi. Figuras que se elevan y observan a su espectador desde la responsabilidad de descubrir (tal vez) la intención creadora de la artista.

Dos piezas de la misma serie forman parte de esta muestra colectiva;  un papel de 35 x 75 cm con figuras femeninas de grafito y pintura dorada que ocupan la parte superior con una exquisitez sublime, contraponiéndose con un papel con acrílico negro, blanco y rojo, con una figura central masculina con un corazón en rojo y a los costados unas figuras a tal vez a modo de retablo intentan darle un voto de confianza(la religión forma parte del día a día de gran parte de la población dominicana), si bien en este caso aparecen reminiscencias al primitivismo en el trazo apareciendo la influencia africana que forma parte de la propia antropología cultural de la isla por la influjo migratorio en el periodo de esclavitud.

La obra de Iris Pérez es prolífica, maravillosa, única, es mujer, mujer dominicana, mujer dominicana artista.

Seguro que pronto ocupara el lugar que realmente debe habitar en el panorama artístico dominicano e internacional.

A.Bauduc

Iris Pérez cuerpos extraño  acrílico sobre papel 50 x 65 cm 2005

Iris Pérez
cuerpos extraño
acrílico sobre papel
50 x 65 cm
2005

Iris Pérez cuerpos extraño  acrílico sobre papel 35 x 70 cm 2005

Iris Pérez
cuerpos extraño
acrílico sobre papel
35 x 70 cm
2005

 

 

 

 

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Alba Aparici

Ella encuentra la inspiración de la naturaleza, en la observación de su entorno más próximo de donde rescata semillas, huesos, trozos de madera … y los convierte en pequeñas esculturas de metal, tal vez con la intención de preservar esa belleza efímera más allá de su propio tiempo  vital.

Ella es como sus piezas, pequeña, de apariencia frágil, bella, y a su vez con la misma resistencia, Alba Aparici es un joya que esta puliéndose día a día y que con el paso del tiempo brilla por si sola.

Esta terminando sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de Altea, y a punto de saltar al nuevo mundo, no sé si a conquistarlo o a dejarse conquistar, aunque intuyo que a dejarse conquistar.  Observadora innata, seguro que usa su estancia en México como fuente de inspiración para algún nuevo proyecto, un año da para mucho y pensando en su metodología creadora más.

Lluvias de abril, es el nombre de la pieza que presenta en La casa negra, una semilla de semillas que en primavera brotarían en su habitad natural, en este caso se ha convertido en una simiente que da su fruto desde la observación y la admiración que provoca convertida en una joya, un colgante para darle una nueva vida, aunque sin duda es tan delicada que en cualquier espacio es un placer observarla. Por que es tan pequeña que hay que detenerse y analizar sus formas, sus recovecos, no se deja descubrir en un simple golpe de vista, se deja conquistar con la observación, el detenimiento que termina transformándose en una admiración. Como su creadora.

Muchas otras lluvias de abril vendrán, pero pocas como la que Alba Aparici ha traído a La casa negra en esta edición de primavera.

A.Bauduc

Alba Aparici Latón 2,5 x 2,5 x 4,5 cm  2014

Alba Aparici
Latón
2,5 x 2,5 x 4,5 cm
2014

Alejandro Manzuelas

Alejandro Manzuelas, la línea que separa el arte y el diseño (es muy delgada”, pero en el caso de Manzuela es extremadamente delgada.

Porque ademas une a sus piezas de elementos sinestésicos plausibles, aromas y efectos fosforescentes al desaparecer la luz, otorgan a esta cerámica de una impronta particular.

Manzuelas ama lo que hace, y le da ese soporte de “dignidad” a la cerámica, no es necesario echar la vista atrás y hablar de la “perdida del pedestal”,  su pedestal es un hule serigrafíado con la planta, alzado y perfil de la pieza.

Sutil, exquisito, único. A. Bauduc

 

alejandro

lacasanegrasoto

Sánchez Luna es silencio, desde su gesto cotidiano hasta su obra, silencio desde la prudencia, la meditación, no hay ruido en el, solo silencio.

Cuando observo su obra gráfica, me traslado a paisajes imaginarios, lugares recónditos que afloran, tal vez fruto de la misma intuición de la que nacen, ya sean de un texto leído por el autor, una ensoñación o la propia meditación del grabador, el cual desde el conocimiento del medio en el que trabaja va explorando la matriz hasta obtener imágenes como la que se expone ahora en La casa negra.

Una obra que se presenta con una sobreestampación que la convierte en tal vez el mapa de un lugar recóndito, el cual encajando las piezas nos va a permitir descubrir el preciado tesoro que guarda en el. La lectura del “mapa” esta lleno de una retorica propia fruto del saber hacer de su creador, el cual…

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